Por su voz...
Cuando me entere por medio de la revista “Arcadia” que el gran señor de las letras, el doctorisimo y veneradísimo Héctor Abad Faciolince haría una conferencia junto con Guillermo Schavelzon (agente literario) sobre “La literatura en el paisaje editorial actual: el papel del agente literario en el descubrimiento y promoción de los escritores”, inmediatamente hice huecos en mi agenda, aliste mi ropa y mi libro para irme.
Y es que ver a Héctor abad en persona no es algo que pase todos los días, ¿eh? Supongo que como muchos de ustedes, mis estimados lectores, no conocerán a Héctor Abad os haré un breve resumen de su vida, aunque en la sacro santa wikipedia también podéis encontrarlo:

Ha realizado estudios en filosofía, medicina y periodismo (todos inconclusos). Fue expulsado de la universidad por hacer un artículo irreverente contra el Papa. Se muda a Italia donde se convierte traductor al italiano y se gradúa en literatura moderna. En 1987 regresa a Colombia. En ese mismo año asesinan a su modelo de vida: su padre. Un medico muy influyente que siempre lucho por un mejor mañana. Luego de eso recibió amenazas de muerte y pidió asilo político en Italia. En 1992 regresa a Colombia donde publica su prim “Palabras Sueltas”, “Tratado de culinaria para mujeres tristes” y su novela mas conmovedora y desgarradora, una carta escrita a una sombra “El Olvido que seremos”, en la cual intenta hacer que dure una generación mas el recuerdo de su padre asesinado. Actualmente trabaja como columnista de la revista Semana. era novela “Angosta”, a la que le seguirán “Asuntos de un hidalgo disoluto”, “Fragmentos de amor furtivo”, “Basura” (por la que ganara el Primer Premio de Narrativa Innovadora de
Cuando llegue al la feria del libro casi no encontré el hijo deputa salón de conferencias. Un terror me invadía. Soy bajita. Y solo veo desde la 5 fila hacia delante. NO PODIA ARRIESGARME A PERDER MI SILLA. Cuando finalmente llegue para mi sorpresa el auditorio estaba vació. Nadie. Ni un alma. Y la silla de la mitad en la primera fila, a dos metros de la tarima. Mi silla. En un instante y superando la velocidad que mi cuerpo daba la reclame como mía. Tire mi chaqueta de peluche comprada en almacén chino, mi libro, mi programa y finalmente, el culo. Faltaban aun diez minutos. Diez minutos solamente. Me decidi a mirar al techo y relajarme pensando en las diferentes formas de pedir mi autógrafo. ¿Debía decir “Doctor” o “Señor”?, ¿Lo debo tutear? En la mitad de mis cavilaciones el señor llego.
Mierda.
No sabia si ir o no. Al final lo hice. Hice fuerza en los muslos y me levante de un salto con el libro entre las manos. Mis botas de tacón plano hicieron mucho ruido, para mi gusto. Camine con una sonrisa tímida y algo temerosa.
-Disculpa… ¿me podria firmar el libro? Pregunto con la voz de nena de castigada que me sale cuando me pongo nerviosa.
El sonríe. No es muy alto. Tiene la piel morena, el cabello rizado gris, la camisa desabrocha en el primer botón. Y gafas pequeñas. A mi la estrella de cinco puntas que uso por collar salta retadora.
-Por supuesto preciosa ¿Cómo te llamas?- se da la vuelta, saca un esfero del bolsillo y coge mi libro. Empieza a escribir.
-Escribe usted muy bien. Leo su columna en Semana siempre y verdaderamente me encanta…jejejeje.- genial. La risa nerviosa y la cara de borrega degollada. El sonríe y me da mi libro de nuevo, dándome golpecitos en la cabeza. Me devuelvo medio mareada de alegría con una sonrisa tonta tatuada en los labios. Me siento y los leo una y otra vez.
“Para Melissa Botero, Por su voz.
Héctor Abad F.
Son las mejores 10 palabras de mi vida.




mgm dijo
Vaya...¡Que bonito!!
30 Abril 2007 | 08:34 PM